Suelo contar la anécdota que cuando era Vicepresidente en el Consejo de la Juventud de la Región de Murcia (allá por el pleistoceno, entre 1988 y 1994) fui el responsable en 1991 del proceso por el cual se iban a redactar unos nuevos estatutos y se procedería al reingreso de las entidades miembro (para dar de baja a asociaciones que no funcionaban de hecho o a aquellas “fantasmas” que tan tristemente poblaban y siguen poblando las Asambleas de algunos Consejos.

Las organizaciones miembro enviaron sus certificados de afiliación para calcular el número de delegados/as que les correspondería en la composición de la Asamblea y el resultado fue, cuanto menos, curioso: Había más jóvenes asociados/as a 35 entidades que jóvenes existían en la Región.

Representatividad, democracia y credibilidad.

Siempre he sido partidario que las secciones juveniles de entidades políticas han de estar en los órganos de participación y representación juvenil pero estas organizaciones se empeñan en seguir cometiendo los mismos errores que hace 25 años. Si supieran el daño que han hecho y siguen haciendo a los Consejos y a la democracia en general se quedarían en sus casas a jugar a las conspiraciones y al soy poderoso/a en pequeñito/a. Cutre.

Creo que en el mundo en que vivimos hay que retocar estos procedimientos de representatividad que no representan a casi nadie. Ya no vale eso de que somos muchos y tenemos más legitimidad que quien se representa a sí mismo/a.

No me vale que sean muchos/as los que estén afiliados a una entidad, me importan si mantienen la actividad, en mayor o menor grado, y no aquellas personas que fueron voluntarias seis meses y ya constan para toda la vida. En España hay más de 40 millones de personas que profesan la fe católica por el simple hecho de estar bautizados/as, pero todos/as sabemos que ese dato no es real.

Sabemos también que muchas decisiones importantes que toman las Asambleas de estos órganos pueden estar marcadas porque en una ejecutiva de una estructura política se acuerde realizar tal o cual propuesta y cuentan con el apoyo de los/as delegados/as que van en su representación más quienes se ha decidido que lo hagan por las asociaciones satélites. El daño a la democracia y a la credibilidad es irreparable.

Voto paritario y juventud activa no estructurada.

Las asociaciones tradicionales que tienen una amplia base a la que representar se podrían ver castigadas en un afán de recuperar el voto paritario para todas las entidades miembro de un Consejo de la Juventud, ya que perderían fuerza en el citado órgano porque ellas si tienen el número de personas asociadas que manifiestan.

Por esa misma razón, estas organizaciones, creo, deberían dar un paso adelante para igualar la representación de todas las asociaciones. Su autoridad moral y su incidencia en el órgano seguirían intactas y su credibilidad subiría ante el conjunto del movimiento asociativo juvenil.

También opino que los Consejos de Juventud, sobre todo autonómicos y locales, deberían dar un paso para acoger a jóvenes que participan en procesos no estructurados legalmente, que activamente se incorporan a programas y proyectos de la administración pública o de entidades juveniles, sin estar asociados/as. No es darle paso a todo el mundo, pero sí a quienes quieran hacerlo.

Retos de los Consejos de Juventud.

Los Consejos de Juventud tienen retos por delante para seguir siendo un cauce de participación efectivo en nuestro país, para ello, en mi modesta opinión, haría falta tratar algunos de estos debates (además de otros):

  • Ser conscientes de que las fórmulas de participación también se agotan y es necesario tomar la iniciativa desde dentro para transformar los modelos que ya no funcionan y construir Consejos de Juventud para los próximos años y que sirvan para promocionar la participación, desde distintos puntos de vista, y atender a los jóvenes de ahora.
  • Una composición de la Asamblea más líquida, más blanda que dicen ahora, en donde lo importante fuera que las organizaciones, colectivos y jóvenes que quisieran participar pudieran hacerlo y se les dieran las herramientas para saber hacerlo. Lo del poder y los votos ya sabemos cómo va y el daño que hace, insisto.
  • Buscar ordenamientos jurídicos que ayuden a que los y las jóvenes participantes pudieran hacer, tanto en sus asociaciones como en los Consejos, un ejercicio de democracia a la vez que estar plenamente incorporados al proceso de toma de decisiones. Si hacemos órganos sólo de consulta, mejor nos quedamos en casa y mandamos nuestras propuestas por twitter. Las políticas de juventud están destinadas a la población joven y si esta no puede decidir sobre los asuntos que les afectan lo que estamos haciendo es puro paripé.

Participación de la buena.

El pasado fin de semana, después de una buena experiencia de construcción colectiva de espacios para la participación juvenil en Tenerife, en las Jornadas Diálogos de Juventud organizadas por el Cabildo Insular y en la que tuve la suerte de conocer a la actual Presidenta del Consejo de la Juventud de Extremadura, Elena Ruiz, y a Enrique Hernández (Presidente saliente), también observé a través de las redes que un buen número de jóvenes de entidades juveniles se reunían en Toledo convocadas por el CJE en diversas Comisiones. Ese trabajo da buena muestra que desde estos órganos también se sigue haciendo participación de la buena, en donde un grupo de jóvenes comprometidos/as intenta aportar para construir una sociedad que esté dispuesta a comprender la condición juvenil y su problemática. Igual que critico lo uno, alabo lo otro.

Los Consejos de la Juventud pueden ser tan operativos y válidos como queramos, antes, ahora y en el futuro, pero si seguimos haciendo lo mismo -Einstein dixit- el resultado será el de siempre. Quienes tienen que capitanear los cambios y ser generosas son las asociaciones que componen las asambleas. Si no sale de ahí, no saldrá de ningún sitio, salvo que mamá administración, como siempre, nos diga lo que tenemos que hacer ¿Queremos eso?

Hasta aquí esta pequeña reflexión, espero que este artículo cree toda la polémica que pueda. Eso será bueno, y si alguien se queja ahí tiene los comentarios para decir su opinión que será tan válida como la que aquí expreso.

Un saludo a #Espabila y gracias.

Juan F. Berenguer Martínez

@trabaconjovenes