El concepto de Economía circular se ha sido desarrollando durante años por diversas escuelas de pensamiento, entre las que se encuentra  la biomímesis.

¿Te has fijado alguna vez en la similitud que existe entre la estructura de ciertos trenes con la forma del pico de un ave? Pues no se trata de una casualidad. En realidad imitan al pico de un martín pescador, una especie con una característica forma que le permite volar al ras del agua sin perder energía. Y eso es lo que se pretende con este medio transporte, “volar” a ras de las vías como lo hace la serie 102 del AVE.

Pero este no es el único caso en los que el ser humano se inspira en la naturaleza para mejorar sus inventos. A continuación citamos algunos ejemplos:

-Jorge de Mestral se fijó en las semillas del cardo bardana que quedaban enganchadas al pelaje de su perro y creó el famoso sistema del velcro para la adhesión de telas, imitando sus púas que se unen en forma de gancho.

-La capacidad de ecolocalización de los murciélagos se ha comenzado a estudiar para aplicarla en los bastones y guías de personas invidentes.

-El sistema de ventilación de los nidos de termitas también se ha analizado para adaptarlo a construcciones humanas.

Como podéis comprobar, la biomímesis es la disciplina que estudia las mejores ideas de la naturaleza y luego imita estos diseños y procesos para resolver problemas humanos o mejorar nuestros inventos.

Para conseguir estos avances basados en la biomímesis hay un requisito fundamental: observar la naturaleza, admirar su perfección y recordar que sus mecanismos biológicos llevan muchos más años de ventaja que los inventados por la humanidad, así pues… no estaría mal aprender de ella.

En nuestro LabEspabila hemos querido conocer qué es lo que más ha fascinado de la naturaleza y sus comportamientos a nuestrxs participantes.

#LabEspabila Reto nº2: “La biomímesis” 

La biomímesis ha sido un concepto totalmente nuevo para la mayoría de lxs participantes, por lo que algunos ejemplos han causado gran sensación.

A Noelia Méndez, por ejemplo, le encantó saber que el velcro fue inventado inspirándose en las semillas de cardo. Lourdes Lobato se dejó cautivar por la climatización eficiente de algunos edificios que han adoptado un sistema de ventilación inspirado en los termiteros de África. Carmen Silva compartió con Espabila su fascinación por aquellas hojas (sobre todo las de la flor de loto) que consiguen repeler el agua y que inspiraron los tejidos impermeables. Y las lurciérnagas, cuya luz simula a la de los conocidos leds, no dejaron indiferente a Mercedes Gómez.

Hay quienes además de manifestar su admiración por algunos elementos del medio y sus procesos naturales también mostraron su preocupación por la tendencia del ser humano de dejarse llevar por el aislamiento y el distanciamiento con la naturaleza. Francisca Gamonales destaca la capacidad organizativa de las hormigas, su sociedad basada en la colectividad y su instinto previsor que le hace anticiparse a los “malos tiempos”,  al compararlo con el ser humano, señala su marcha a contracorriente en este ámbito, como así lo muestran las guerras entre naciones y el individualismo fomentado por las nuevas tecnologías y las redes sociales que, como también apunta Belén Gutiérrez, nos alejan cada vez más de aquellos juegos de la infancia donde la interacción con el medio ambiente era una premisa casi fundamental.

Reflexiones que denotan cierta preocupación por el camino emprendido por la humanidad que, a veces, parece perderse en su ensimismamiento, olvidando que ese individualismo le hace alejarse, cada vez más, de su condición de especie animal en plena conexión con su medio natural. Pero ese distanciamiento tiene sus horas contadas… la biomímesis ha llegado.

¿Y a ti?¿Qué es lo que más te fascina de la naturaleza?