Si algo nos ha enseñado el activismo en la conquista de derechos sociales es que ningún avance es definitivo y la regresión se acaba convirtiendo en una amenaza enquistada y permanente que hay que estar preparados para combatir. Es una reflexión que hay que tener especialmente presente en fechas como hoy, en la que se conmemora el Día Internacional Contra la Homofobia.

Aunque en 2013 España se señalaba como el país del mundo con mayor aceptación de la homosexualidad (un 88%, según el instituto sociológico Pew Research Center), en 2017 afrontamos un año duro y violento en el que las agresiones homófobas y la transfobia han alcanzado cotas preocupantes en nuestro país. El denigrante autobús de HazteOír es sólo un triste reflejo de una minoría social que persiste en agredir al diferente, fomentar el odio y vulnerar sistemáticamente los derechos humanos.

Por eso hoy, en Espabila, hemos querido poner el acento en la reivindicación y en el trabajo y la lucha de jóvenes que se esfuerzan a diario para conseguir hacer de las aulas espacios de convivencia e integración. Es el caso de Eva Alvarado Ortiz, Cristina Cabanillas Fernández y Pilar Suárez Corchado, tres alumnas del IES Bembézar de Azuaga que participan en el proyecto de diversidad sexual “Minuto 1”, del programa Wake Up Youth 4.0 del CJEx.

“Yo no soy un bicho raro. No soy distinta a vosotros”, así se presenta ante sus compañeros Eva, una joven transexual extremeña de 16 años que ha atravesado un auténtico periplo para conseguir la aceptación de su entorno y de sí misma. Porque el primer rechazo que afrontó fue el suyo propio: “No me sentía a gusto conmigo misma”, explica. El proceso de aceptación fue especialmente duro porque “no hablaba de esto con mis padres” y, como la gran mayoría de jóvenes en su situación sufrió bullying. Según un estudio realizado por la revista Anales de Psicología, el 65% de lxs jóvenes homosexuales han sido agredidxs verbalmente alguna vez, el 30% han sufrido exclusión, el 20% golpes y el 10% palizas.

En el informe de la UNESCO Respuestas del Sector de Educación Frente al Bullying Homofóbico son tajantes en este aspecto:

Este tipo específico de violencia escolar, denominada bullying homofóbico, tiene importantes repercusiones en la educación. Viola el derecho a la educación y menoscaba los logros académicos de las personas afectadas. El bullying homofóbico ocurre en todos los países, independientemente de las creencias o culturas. Así como la discriminación basada en la raza, sexo, etnia, discapacidad o religión es inaceptable, también lo es la discriminación motivada por la orientación sexual y la identidad de género (supuesta o real).

Eva tuvo que llegar al instituto para encontrar apoyo entre el profesorado. Su tutora, María Antonia Romero Morán, nos cuenta cómo cada pequeño avance para ella se vive como un logro entre sus compañerxs. “La iniciativa ‘Wake Up Youth 4.0’ les ha venido fenomenal. Cuando han visto el alcance y la repercusión que estaba teniendo lo que hacían se han ilusionado y se sienten motivadas. Quieren seguir con el proyecto y llevarlo a más centros”.

Las asociaciones, un apoyo clave

El Día Internacional Contra la Homofobia se celebra hoy porque el 17 de mayo de 1990 se eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales que elabora la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y, a pesar de los enormes avances en estos 27 años, preocupan cifras como las 239 víctimas que en 2016 denunciaron ataques homófobos en Madrid, según datos del Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia. Asimismo la FELGTB (Federación estatal de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) señala que el 57% de las personas de este colectivo han sido alguna vez insultadas por su orientación sexual o su identidad de género.

“Hay que fomentar la educación en el respeto y la tolerancia hacia las personas con distinta orientación sexual”, explica Eva. Cuando le preguntamos qué consejo le daría a un joven que atraviesa por su misma situación lo tiene claro: “Que se ponga en contacto con asociaciones, ya que, por ejemplo, a mí me ayudó mucho Fundación Triángulo.

Lxs jóvenes LGTB son precisamente el grupo más vulnerable dentro de un colectivo ya de por sí maltratado. El trabajo de Anales de Psicología anteriormente citado también subrayaba una cifra preocupante: que el 30% de los estudiantes reconocían haber participado en acciones homofóbicas como insultar. “La generación de nuestros padres no fue educada para ser tolerantes con este asunto y esta misma educación es la que transmiten a sus hij@s”, nos comenta Eva. ¿Y cómo podríamos solucionar este problema? “Dando charlas tanto a padres como a hij@s”.

Esa es la clave: diálogo, respeto y educación son las únicas armas con las que se podrá conseguir avanzar en derechos sociales sin ceder un milímetro en el terreno ya conquistado: #NiUnPasoAtrás.